Manual de Urbanidad de Barreto
Caracas pretende ser una ciudad. Pese a sus habitantes y sus gobernantes, lo es. No hay otra alternativa sino vivirla.En el mapa está repartida en cinco municipios, y se supone que está dirigida por una cosa más grande llamada alcalde Mayor. Esa repartición, debido a la polarización política, llega a ser división ideológica. No existe una ciudad sino un campo de batalla entre ricos y pobres, transeúntes y vehículos, montaña y vallas publicitarias y camisas rojas contra el que se venga. No hay ciudadanos sino contrincantes. Competidores de una orbe asfixiante, chavista y opositora.
Se impuso el Orden Caníbal.
El día de ayer, como apuntaban todos los pronósticos, el alcalde mayor linchó simbólicamente a dos alcaldes opositores en un acto-emboscada.
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Pero si a usted lo que le molestó fueron las malas palabras, la grosería desnuda, la acusación de fascista, homosexual, criminal y demás galanuras que el alcalde Barreto adornó con carajos, coños, entonces se quedó en el aparato. Lo siento, pero se queda en el plan de la viejas mal cogidas como las de mi edificio que creen que la gente es buena o mala dependiendo de las palabras que use.
Y no es así.
Lo que presenciamos ayer, más que a un bravucón echando espumarajos por la boca en nombre del pueblo, fue una muestra asquerosita de imposición y violencia política. La inquisición simbólica del disenso político. No puede llamarse Jusiticia Social lo que es mera arrechera. No puede hablarse de diálogo tras humillar y negar el derecho de palabra. No puede hablarse de democracia mientras se busca el apoyo de un auditorio enardecido con el motor de la grosería. El fondo del asunto es cómo hemos permitido que se tapie con barro y saliva el diálogo necesario en una capital convulsa y dividida.
No casualmente el problema es con dos alcaldes opositores, Henrique Capriles y Leopoldo López, que no son dos niños buenos, pero a los que se les persigue por el sagrado crimen de tener municipios que dentro del caos apuestan a cierto ordenamiento citadino.
Es para declarar la huelga del análisis. La situación nos arropó. No se sabe qué esperar para una ciudad como Caracas si sus dirigentes se benefician de la confrontación.
Dijo Barreto:
"No venimos a pelear pero no nos vamos a dejar arropar con la mentira. Tampoco vamos a permitir que el hamponato verbal, que la irresponsabilidad mediática y que con los ojos vidriosos de la soberbia, de una clase media putrefacta y embrutecida por el dinero, trate de sacar provecho de la confusión de un pueblo".
Listo, el problema es con la clase media por el hecho de serlo. El problema es que los únicos que entienden lo que ocurre en el país son los abanderados de la revolución; y como el otro lado no comprende, hay que explicárselo a vergajazos, imposiciones, políticas públicas condicionadas al peaje político y mosca que si no te gusta te mando a un poco de locos a que te linchen en nombre del mandato popular.
Así no se hace una revolución, si es que acaso creen en eso.
La participación no es asistir a la guillotina de todo lo que se oponga.
Amigo, ¿tú eres tolerante en contra de quién?
Investigo a mi país de locos y me consigo esto en los Wikis:
Psicología Política: Imaginarios sociales de la violencia política
Lo violento resulta fecundamente definidor en oposición a lo político. Desde distintos frentes se ha intentado desvincular la violencia de la política, cuando realmente, la esfera política se encuentra claramente pautada por procesos violentos. La violencia está siempre presente, persiste en los mecanismos represivos de la autoridad como forma de control social. Es por tanto equívoco tratar de ocultar su presencia, como también lo es el negar que la violencia tiene una capacidad constructiva dentro de todo proceso político.
EXtras: -El pana Héctor dejó la maticas de lado para hablar de esta selva.
-La (a)dorada Regina habló duro de las Barreto's Rules. Así es.





