Salidas elegantes
Antes que la idea, la imagen que proyectas.
Antes que el proyecto, grita tu consigna.
Díganme a qué candidato le van y yo les diré cómo se retiraría.
Porque la cosa funciona así:
¿Cómo ser un candidato en Venezuela?
1° Ser cualquier persona. Mientras más cualquiera mejor.
2° Saber que si se enfrenta a Chávez, debe ubicarse en otra acera. A ninguna parte llegó el candidato Mazuera, que planteó imponer "el verdadero socialismo del siglo XXI" a punta de armas y militares.
3° Concluir por lo tanto que todo es culpa de Ch, y repetirlo hasta la saciedad de distintas formas.
4° Hablar en nombre de "nosotros".
5° Decir a cada rato: "Todos los venezolanos", "Últimas consecuencias", "antes no...".
6° Insistir en que usted está allí por voluntad de un gentío que lo apoyó y lo invitó y lo buscó y le hizo coro.
7° Saber que solucionará la pobreza, el desempleo, la inseguridad y hasta las uñas encarnadas solo con redistribuir "el ingreso petrolero".
¿Cómo retirarse?
Ante todo coquetico. Ante todo el fashion. Si usted llegó hasta allí por nobles ideales y por salvar a la patria, debe retirarse en nombre de lo mismo. Diga que no se cansará, diga que la democracia debe pelearse desde todos los frentes, diga que la otra parte se ha burlado de usted y no olvide que usted es una víctima... ah, y agradezca a la gente que lo ha apoyado. Recuerde por ejemplo a Salas Römer en 1998, que agradeció a su caballo Frijolito y no a sus votantes antes de un colapso nervioso.
Retírese con honores, cortando oreja y rabo si es posible. Recuerde la salida de Jorge Rodríguez del CNE, Martha Colomina de Televén, Arias Cárdenas del comando de chávez, luego del comando opositor y luego de Venezuela para irse a una embajada. Despéguese del cargo como Izarra del Ministerio, como Mingo de Globovisión. Y tiene dos opciones: ser olvidados y humillados como Alfaro Ucero e Irene Sáez, o estar siempre presente como Petkoff de sus anteriores candidaturas o José Ignacio Cabrujas tras despedirse de la vida.
El caso magistral de Cabrujas es que logró además ser extrañado y requerido en los nuevos tiempos, como Aníbal y Aquiles Nazoa.
Pero los otros retirados, los del Museo de la Infamia, deben tan solo preocuparse de su imagen ante un reducido grupo de personas. Allí tienen a Enrique Mendoza, Carmona Estanga y Claudio Fermín. Es casi imposible para un político irse bien con todos.
¿Por qué recordar esto hoy?
Hacerle un pequeñito favor metodológico a Pablo Medina, que se fue de las primarias y nadie lo extrañó, al propio Petkoff que se lo está pensando, y a la organización Súmate, que ayer recibió las dudas de Primero Justicia y Copei.
Argumentos sencillos: retirarse en nombre de la unidad, retirarse por presiones gubernamentales (aunque seguiremos nuestro trabajo, digan), o retirarse para contribuir a una causa mayor.
A nadie se le ocurra ser sincericida y decir que se va por incompetente, por solitario, por no tener apoyo, por inconsistente, por ilegal o por no tener sencillamente una propuesta coherente. El sincericidio no es de políticos, es de analistas del discurso y gente enamorada.





