¿Alguien recuerda a Kennedy?
No, no al presidente. Sino el asesinato de tres estudiantes universitarios en el barrio Kennedy, el 27 de junio de 2005.
Pues ha pasado más de un año, y el juicio a 20 funcionarios de la Dirección de Inteligencia Militar, 3 del CICPC y un Policaracas sigue en los tribunales. Ayer estuve allí. Se veían a los 24 acusados vestidos de civil, sin uniformes, sin armas, sin las armas que utilizaron aquella noche y con más de 7 abogados.
Aún no se sabe qué ocurrió exactamente. Pero tres jóvenes murieron acribillados y resultaron heridas las tres chicas que los acompañaban. Tan solo iban los 6 a llevar a una compañera a su casa en el barrio Kennedy y se toparon con unos encapuchados armados que resultaron ser funcionarios de seguridad. Eso se supo después de la ráfaga de balas que abrieron contra el carro y contra los chicos tras perseguirlos fuera del vehículo.
No se sabe aún. Y hay tres personas que tampoco pueden contarlo.
Sin embargo ayer vi a una que sí contó. Irúa Moreno, de 21 años de edad. Tuve que irme antes de que declarara Elizabeth Rosales, que iba de copiloto. Irúa, como dije, tiene mi edad. Pero me pareció una niña sobre todo por lo fragil. Subió al estrado ayudada por alguien y habló de lo poco de recordaba, pues perdió la consciencia después del ataque.
Llegó asistida por una razón: aquella noche le dispararon, y todavía hoy tiene la bala alojada en el cerebelo. Puta madre que los parió.
Fue en calidad de testigo pero pasó a ser víctima. Estuvo un mes en coma, tres meses en el Hospital Militar, y ya lleva un año en recuperación. Me impresionó que aún hablara de sus tres compañeros en presente y, como tantas víctimas que deambulan como ánimas en pena por este país, pidiera justicia.
Uno no sabe poco de los vericuetos de la justicia. Entre los 24 acusados estaban los seis que la sacaron del vehículo y la llevaron al centro hospitalario, vale... pero también estaban los que dispararon... y quizás el maldito encapuchado que abrió fuego antes que nadie. No se sabe. El juicio seguirá su curso e Irúa seguirá con menos sensibilidad en un lado del cuerpo que otro, caminando asistida, y recordando una noche de olvidos, desmayos, sangre, mucha sangre, y el miedo a ser asesinada.
Seguirá hablando en presente de Leonardo Moreno, Erick Montenegro y Edgar Quintero. Porque "ellos son", no "eran". Ellos son...





