Conde-nada campaña
No es el mesías. En serio, no. Tampoco es el candidato de periodismodepaz, que sólo se caga de risa. ¿Cuál es el rollo con la Emocracia?
Pero es apasionante ver cómo el tablero político se ha movido de pronto porque a uno de los mejores humoristas venezolanos se le ocurrió aparecer vestido de etiqueta con su sombrero de paja y lentejuelas presentando su propuesta electoral.
¿Es acaso un mensaje a la oposición venezolana, incapaz de plantear un programa coherente y aglutinante de país?
¿Es acaso una advertencia al Gobierno para decirle “mira, el bufón está a la altura de competir con el Presidente”?
¿Apareció el voto castigo para ambos?
Es tan superficial el asunto como para confrontar todo el planteamiento bolivariano con un discurso medio liberal-medio sensato de un candidato que dio respuestas claras, empresariales y esperadas.
(Y no es por despreciarlo, pero jamás me ha quedado completamente claro "el planteamiento bolivariano").
Lo veo así: La oposición, ese colectivo desarticulado, tiene un horizonte de expectativa que, tras escenarios de frustración continua y un desconocimiento sordo del Gobierno, espera respuestas de una clase política que hace tiempo los olvidó.
Se habló de un outsider que obtendría apoyo inmediato de los electores, con un perfil que encaja con Rausseo en edad, propuestas, estrato social y reconocimiento. Pero también se sabe que la encuesta de Hinterlaces que arrojó ese resultado estuvo financiada por la misma gente que está detrás del candidato. Así que vale, la antipolítica hecha propuesta. Repito, bastante sensatez, algo de humirdá (humildad en oriental) y un mensaje que, independientemente de nuestra expectativa, ha hecho temblar la escena política en sólo una semana.
El Conde reconoció ante las cámaras dos cosas.
1. Votó por Chávez, y ya no cree en él. El error asumido.
2. No es un especialista en todos los temas. Pero espera rodearse de un equipo multidisciplinario que atienda las distintas temáticas.
Sencillo. Chávez pagó cárcel por un golpe de Estado y eso lo consagró. Pero en su tren ejecutivo no ha dado pie con bola. Salvo cuatro o cinco estupendos funcionarios, eficientes y estratégicos, no ha habido paz en ministerios, instituciones y demás órganos estatales.
Sin embargo, parece no bastar. La jodedera va en serio si la gente la toma así. Y en términos políticos, en lo que el resto de los candidatos opositores valide a Benjamín Rausseo como interlocutor, perdieron. Porque entonces caerán en su terreno, y no quedará otra que ver a Manuel Rosales bailando más reggaetón, a Petkoff sonriendo (tampoco le pidamos chistes) y a un Borges más relajado.
Chávez, tranquilo. Esto no parece una amenaza para el Gobierno. Por ahora. Sabemos muy bien el papel que juegan los medios de comunicación y, en la medida en que tanto los tradicionales como los blogs y otros electrónicos hagan eco de esta particular candidatura, más se contribuirá con el globo de ensayo hecho por el equipo de Rausseo, pero además se alimenta esa expectativa que juega con la esperanza de la gente. Ya vimos la payasada de Globovisión en la que un periodista recordó a Renny Ottolina, hombre de medios bastante famoso que murió hace décadas antes de su campaña presidencial en circunstancias extraña. Un poquito de por favor.
Nota aparte. Los e-medios se han movido más, mejor y con participación multiplicada, propio de la infociudadanía y la política 2.0.
Hablamos de esperanza, hablamos de una disputa política y de la legitimidad del sistema de partidos y representaciones ciudadanas.
A modo de ecuación:
-Si "los políticos se han reído de la gente".
-Y los humoristas se han reído del poder y los políticos.
Esperemos que por respeto, no termine el humor riéndose del pueblo.
Aunque valga, la acotación. Pocas veces, pero de manera abrumadora, este país le ha dado un parado a los políticos y sus burlas.
Así que sin cuidado con los electores, ellos tienen sus herramientas de expresión: cada vez más y mejores.
Seguiremos observando.
la condenada campaña trae locos a los medios tradicionales, politólogos y expertos, que no saben qué hacer... y qué... que boten su piedra.





