Desmontar la violencia política
Volvemos al año 2002. El escenario político venezolano, que está conformado por las relaciones entre sus actores, parece cargarse de chispas para sincronizar ese loop de ondas caóticas que vivimos en 2002, cuando el país y sus dirigentes jugaban a la ruleta rusa.
Ondas caóticas encontradas, contradichas, zahirientes y sobretodo fragmentadas.
En ese entonces la psicóloga social, Mireya Lozada, elaboró el texto "Violencia política y polarización social: desafíos y alternativas"... en el que cada punto era un tema pendiente que cuatro años pasa factura y se manifiesta de formas que no nos preparamos para estudiar.
Lo mejor es agarrarlo al vuelo, antes que perder el tren.
Después de una semana de ver
· Enfrentamientos de calle en el centro de Caracas porque los buhoneros (vendedores informales) le exigen a la alcaldía espacios para trabajar
· Enfrentamientos entre universitarios chavistas y tedoristas en la UCV, en el que me da igual quién tenía la razón, pues ese día solo me preocupó la disposición a la coñaza que tienen esos chamos entre cejas.
· Temor corrido entre empresas pequeñas y medianas por las visitas del Seniat recabando impuestos y, más que eso, clausurando negocios por cualquier coma faltante para presentarlo como logro.
· Una cantidad impresionante de dinero circulando en las calles que genera un consumo que no sé bien dónde nos vaya a llevar.
Después de esas cosas (y una semana de servidor defectuoso), espero dedicarme esta semana a forzar la cabeza para escribir sobre la violencia política. De cara a las elecciones presidenciales, a la búsqueda extraviada de consenso opositor, a un gobierno que hace sombra de sí mismo y sus costuras, y una agenda ciudadana pendiente.
La violencia política en las prácticas y discursos debe ser desnudada o al menos sincerada para que luego no caigamos por inocentes.
(escribiré algo extraño a esta hora de la noche pero se viene así)
El texto de Mireya Lozada lo tienen en el vínculo de arriba. Extraeré algunas cosas para comerlo por partes.





