Poniatowska y la libertad intelectual
Elena Poniatowska es escritora, labor que consiste ser siempre más que eso. Es mexicana de amor con y sin lágrimas (más que polaca), y ha cultivado el periodismo con una pluma irrepetible. Cronista única en su especie, nos ha enamorado, literalemente, con su trabajo, que da vida recordándonos a los muertos, que nombra y recuerda en la piel.Resulta que la Poniatowska decidió apoyar a Andrés Manuel López Obrador en su campaña presidencial en México. Después de su apoyo crítico cuando éste fue gobernador del DF, en el que apuntaba a las falencias en políticas cultural, preparó el documento "Diversidad Cultural en México" como referencia para el candidato.
Los intolerantes no se lo perdonaron. No le perdonaron haber salido en un spot publicitario apoyando una propuesta electoral y un proyecto. No le perdonaron utilizar sus ideas con fines de implementación y desarrollo político. Los partidos opositores de la derecha (PAN) descalificaron, vejaron y han intentado manipular en los últimos días la imagen de la Poniatowska, que ya está grandecita para esos juegos de niños de recibir amenazas de muerte por teléfono o persecuciones públicas.
"Quizá no saben que la obra de Elena es y ha sido, la memoria ardiente de un México en lucha por la justicia social. Un México creativo, dolido y rebelde. De compromiso y de esperanza. O quizá, no hablan del mismo México. Ni del mismo compromiso. Ni de la misma esperanza. Los puso a temblar Elena y se excedieron. ¿Cuál es el límite entre la competencia de adversarios que defienden un proyecto distinto de Nación, y el intento de aniquilación simbólica del otro?"Como apunta María T Priego en ¿Quién teme a Elena Poniatowska?.
Quizás no saben muchas cosas. Pero Elena sabe que es más grande que estas trincheras políticas. Polarizadas. Excluyentes. De odio inmediato al otro por sus preferencias política. Afortunadamente tiene amigos de su talante que enviaron este comunicado de apoyo dirigido al pueblo mexicano. Firma de Rosa Montero, Fernando Savater, Brice Echenique, Álvaro Mutis, Laura Restrepo, Eduardo Galeano, Skármeta y otros compañeros de biblioteca. No está sola y aquí lo demuestra (Artículo con mayor contexto).
Con los vínculos puestos en azul es suficiente para reflexionar sobre el asunto intelectual-político. ¿Por qué el chavismo no le perdona a Zapata o tantos otros productores de la cultura el hecho de estar en la oposición? ¿Por qué la oposición, con medios de comunicación incluidos, excluyen automáticamente a cuanto artista, escritor o demás se identifique con el gobierno?
Podemos criticar la posturas de los otros, pues para eso las ideologías cumplen función identificatoria, de diferenciación y de condicionante a cierta lógica nosotros-ellos. ¿Pero torpedearlos?
Prefiero el escenario conflictivo jugado en el discurso que no destruye sino que invita. No entiendo a quienes ven necesaria la confrontación que juega con el miedo.
Y si Poniatowska defiende o no a AMLO, o Vargas Llosa defiende a la derecha... el hecho es que no podemos llevar la intolerancia política al terreno de la violencia. Mucho menos desconocer la obra de un artista al etiquetarlo con alguna injusta palabra terminada en "ista".
Porque no. Porque no se sostiene.





