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Periodismo de Paz ECS-UCV

02-05-2006 15:46:55

Música: coito del silencio y el caos: orden

Categoria: 05. ActualidadLuisCarlos

Propuestas para la asistencia a conciertos de música sinfónica (especialmente orquestas de cámara, solos instrumentales y todo lo que requiera del silencio -absoluto- del público)

-Venga tosido de su casa. Por favor. Antes de ir a un concierto tosa en casa. Tosa cien veces. Tosa en el camino, antes de entrar, mientras se acomoda. Tosa por adelantado por cada tosida que planifique para la semana. Hágalo. Y por favor no tosa en medio de la pieza, no tosa en los silencios, no tosa cuando el artista se inspira, ni cuando el oído de los asistentes está tan sensibilizado. Por favor. Llevarse la mano a la boca no sofoca el sonido. Simplemente, tosa por adelantado.
Se incluyen carrasperas, ronquidos, soplidos, flemas y moqueos...

-Es maravilloso que l@s niñ@s escuchen música clásica. Hermosa idea, señor y señora madre. Pero recuerde que los niños entre 2 y 5 años tienen una cuota de silencio de 30 minutos, algunos de 30 segundos. Sepa aprovecharla y adminístrela. Se lo agradecerán y dirán "qué niño tan educado". A los pequeños preguntones se les perdonará toda intervención, antes y después del espectáculo. Durante, deberá hacerlo exclusivamente en el oído de su representante. Los niños son espontáneos, recuérdelo, sonríalo, pero un poquito de por favor a aquellos que en el climax de la pieza dicen en voz alta "¡ya escuché, ahora vamos a McDonald's!".

-Los telefónos celulares te hacen creer que eres importante en el mundo. Pero si vas a un teatro, si vas a sentarte a pasar una velada distinta, sintiendo en directo la obra de un compositor, traslada tu aura de importancia al placer de la música, no al repique polifónico del mentado aparatito. Apágalo, por lo que más quieras, apágalo. Recuerda que hace poco más de una década la gente no "necesitaba" un celular para respirar. No era urgente mandar ya un mensaje de texto. Ni el decir susurrado "aló, no, mira, estoy en un concierto, te llamo luego". Recuerda que las salas de concierto están diseñadas para el regodeo acústico del espacio. Todo lo que haga será escuchado. Si es tan importante el asunto, evite entrar al teatro. Entienda que si usted es tan exclusivo, el resto de los asistentes no nos merecemos su sagrada presencia.

-Los aplausos. La discusión eterna. El 90% del público aplaude "porque los demás lo hacen". Es un efecto dominó, un formalismo extraño. El aplauso es un reconocimiento a la labor, no una interrupción de la misma. El aplauso puede ser espontáneo, y no se niega, de hecho queda perfecto en conciertos como los de la Camerata Criolla, que traspasan la piel. Pero debe saberse que las obras a veces se componen de partes, y solo se aplaude al final de todas.
En caso de que no se sepa, no se preocupe. Dedíquese a pensar cómo lo afectó la obra, qué sintió, cuánto le sonrió el día, cómo se conectó con el legado artístico de la humanidad. Pero por favor no le pregunte a la persona de junto "¿ya terminó? ¿ya terminó?"... porque podría responderle yo. E incluso sin hacer ruido, le puedo hacer sentir mal.
No hace falta que grite "¡bravo!" cuando termina una obra (mucho menos si no ha terminado). Por lo general, los conciertos se graban, y es ridículo que a sus futuras generaciones les diga "¿escuchan eso? es su abuelo gritando más que nadie en el concierto de fulanito".

-Debe brillar el intérprete. Usted es público, no destaque.

Sólo se trata de escuchar música. ¿podemos pedir un poco de paz?

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Comentaron en PdP

  1. jajajaja, demasiado bueno. Por Dios que me reflejo en todo eso cada vez que voy a un concierto. muy bien lo de ir tosido. jajajaja.

    erwin — 02-05-2006 16:12:46

  2. Excelente LuisCarlos, BRAVO BRAVO jajaja perdón, estoy tosiendo.... me suena el celu y quiero aplaudir a cada rato!!!, una a mi favor, no traje carajitos que estornuden !!!( recuerdas?) jejeje
    chamo de pana quisiera hacer de estas ideas tuyas unos volantitos para ser entregados en las entradas a ver si funcionan, son justas y necesarias.... aaaaaammeeeennnnnn

    Ild — 02-05-2006 17:14:58

  3. Uhmm...

    Claudia y yo estábamos en el concierto de Markov cuando estuvo en Mcbo y acostumbradas al público selecto del auditorio Fundación Mara (:-/). Dos chicas sentadas en la fila de adelante, hablan en pleno final del primer movimiento, porque una de ellas aplaude. La otra le señala
    - ¡No! Se aplaude sólo al final de la obra!
    - ¡Ah! ¿Que? ¿No terminó?
    - Nooo. Esto es sólo una pausa.
    - ¿Y para qué se detienen?
    - Para darle la vuelta a la hoja de la partitura, ¿ves?

    ...

    Claudia y yo nos miramos, suspiramos, seguimos escuchando (la obra, por favor, la obra). Luego al final me dice: Y yo que decía "finalmente le stá diciendo que no se debe aplaudir", para que al final saliera con ese remate!!

    Por eso. Apoyo la moción de los volantitos. Y todavía necesitamos un plan para aquellos que se hacen los intensos y comprenden el mundo del artista cuando están en una exposición frente a la obra. Ugh :-S

    (:-*)

    Sikanda — 02-05-2006 17:48:21

  4. Sí por favor, por favor distribuya esta "aproximación para ser el espectador ideal". La necesitamos, necesitamos gente que no aplauda los himnos, ni se cuente las historias de amor en los asientos, ni se ponga al día con la vida en los cines, teatros y afines. Creo que es hora de profundizar y ampliar el famosillo Manual de Urbanidad de Carreño. Es una iniciativa por el arte. El arte de respetar el arte y el arte de comprobarse.

    ¿Usó pañuelo?¿Hizo falta?

    Color dorado — 02-05-2006 20:12:34

  5. Fe de erratas: Quise decir "comportarse" en vez de "comprobarse"...

    Color dorado — 02-05-2006 20:13:22

  6. EXCELENTE!!!! Bravo maestro!!! Os habeis lucido con la exposición de motivos de "el por qué Laura sacaría un 50% de la sala en un espectáculo cualquiera"...Ahora bien, sin ánimos de desmejorar vuestra lucida obra, maestro de la exposición efectiva, vengo a completaros un poco el panorama de ese individuo "el oscuro ser al lado/frente/detrás/diagonal a/ cerca de mí":

    Explíqueme usted ¿qué hemos de hacer con ese tipo de seres que, utilizando la razón que sea (pasmo del abuelo, vejiga del niño, límite del control de esfínteres del aludido, llamada del celular que no puede ser pospuesta por ningún concepto) empieza a desplazarse desde el centro de la fila (sí, por Ley de Murphy es el infelíz del medio de la fila...) con un rosario de "excuse, disculpe, permiso, gracias, perdone usted..." (si acaso dice algo!!) y termina sacándolo a uno de la concentración auditiva, física y emocional?

    O, cómo olvidar, (y juro que me topé a un especimen de estos hace no mucho, en el concierto conmemorativo del 29º aniversario del Concierto de reaparición del Orfeón Universitario), ese tipo de ser que felizmente saca un batallón de provisiones y arma su picnic familiar en la sala? A ser degustado antes del inicio del concierto o espectáculo, en los intermedios y hacia el final del (ya aburrido para ellos, parece) segundo acto. Lo cumbre no es simplemente el oir a la bolsita de celofán estrujada (aclaro que celofán porque sé la diferencia sonora entre bolsas de pvc denso, más ligero, celofán y papel... soy intérprete y tengo oido fino!!) sino los comentarios como "Ramón, quieres pasitas? Ramón... Ramón! chico! que si quieres pasitas... ah! bueno, no importa, pásamelas... no, a papá no le gustan..." POR FAVOOOOORRRRRR!!!! Los comentarios míos transcurrían en otro idioma, comprensible para mi también consternada compañía... Y como no fuera bastante, el niño salió a preguntar "Mamá, se acabaron las papitas?" ES QUE A LA ENTRADA NO NOS DIJERON A TODOS QUE ESTABA PROHIBIDO INGERIR ALIMENTOS Y BEBIDAS!!!

    Parbleu! Paz para el estómago? Sí! Abogo por eso. Pero no a la mitad de la obra. A veces me provoca proponer un cateo y requisa de carteras y bolsas y retener a la entrada, en bolsitas enumeradas con el asiento de cada persona, el contenido "consumible" del espectador glotón. Yo llevo galleticas o frutas por si acaso me da mucha hambre y entre el concierto y el almuerzo pasa algún tiempo (no me gustaría caer cual larga soy en el piso... sobre todo por consideración a quien me acompañe) pero sé, SE que no se deben consumir alimentos en el espectaculo. ni antes, ni durante ni después... por consideración al personal de limpieza, a la audiencia y, sobre todo, al/ a los artista/s....

    ¿Qué hemos de hacer con esa gente, maestro?

    Laura — 02-05-2006 21:27:36

  7. Me gusta ese "pentágolo". Sospecho que parte importante de las alteraciones tienen que ver con lo que dices en 5.: uno tiene la impresión que para algunas personas resulta desesperadamente difícil postergar por un rato el desesperado deseo de manifestarse, de existir, de ser intérprete, musa, violín, en una sala repleta de oídos, en un lugar donde uno podría alcanzar la extraña paz de existir desde la interioridad.

    Un saludo por allá.

    rodrigo coll — 02-05-2006 21:47:52

  8. Ya la teoria del ahorro de la tos la ecuche alguna vez, bastante buena. En estos dias se me ocurrio la de un guia de aplausos mientras estaba en una clase de "apreciacion musical" en la que los sensibles alumnos aplaudian entre movimientos... Debe ser divertido ver a la gente voltear con atencion a ver si el guia de aplausos aplaude o no cada vez que hay un silencio. Quien quita y funciona? Tambien cabe recordar la palabras del maestro Aldemaro Romero, cuya lengua viperina y temible quedo de lado cuando se refirio a este tema; segun el, no hay que ser tan severo con los que aplauden cuando no se debe, es publico que se esta iniciando. Eso nunca estara mal. Todo principiante hace un poco el tonto, no?

    Otra Laura — 02-05-2006 23:47:05

  9. Es todo un mundo el de la tolerancia en conciertos. Por lo visto, yo soy un intolerante. Pero claro, no ando armado ni tomo represalias.
    Al parecer tiene que ver con la interpretación de los espacios. Donde nosotros vemos un escenario para conciertos, otros ven un refugio para los cuentos cómplices, las familias comen papas fritas y los infelices hacen ruido adrede para brillar. Quiere decir que pronto ocuparemos los centros comerciales para ver un concierto, los parques públicos para ver conciertos, y.... (¿a dónde van los infelices con síndrome de falta de atención?)... bueno, allí, a ver conciertos.
    Laura: sólo comería, y cosas que no hagan ruido, si algún día voy a ver la tetralogía de Wagner. En ese caso llevaría hasta una cocinilla eléctrica.
    Ya había dicho lo de los celulares. Apagarlos o eliminarle los ruidos e ignorarlos. Repito, si es muy importante: algo como que su mamá está en una clínica o hay una emergencia de vida o muerte, insisto: usted no debería estar en una sala de conciertos.
    Antes, ir a un espectáculo era firmar un contrato de seducción. Entras al teatro, a la sala de cine, a donde sea, y te dejas llevar al mito creado por un artista. Te dejas seducir, ¿eso cuesta tanto? Si usted quiere extender su vida y estar disponible para el mundo las 24 horas... olvídese del contrato, pero no rompa el del resto de los asistentes.
    Otra Laura: sobre los aplausos dije que si no se sabe aplaudir, es mejor pensar... por lo general, uno lee en el rostro de los ejecutantes cuándo han terminado. Piense por un momento una cosa: si un aplauso suyo a mitad de obra saca de concentración al intérprete y luego hace un desastre de pieza, será su culpa. Y con eso no podrá dormir el resto de sus días (ni usted ni el músico).
    Totalmente de acuerdo con la frase de Aldemaro, que ya hemos discutido, hay público que se está inciando, empezando por mí. Por eso, como quiero aprender, no quiero que me hagan ruido.

    Sobre los volantes informativos: los volantes son ustedes.
    No sé cómo mi mal humor les pudo dar risa. ;-p

    LuisCarlos — 03-05-2006 12:49:26

  10. Todo puede ir mejor con un "poquito" de educación.

    Todo lo mejor para Usted.

    PS: Aldemaro, es un genio. Les invito a mi blog.

    silmariat — 04-05-2006 11:18:06

  11. ¡Bah! Si aplaudo cuando no es porque soy principiante ignorante y el ejecutante hace un desastre, ni me voy a enterar. Sin embargo estoy de acuerdo con los silencios, yo también he sido bastante intolerante con eso. Pero si seguimos ilustrando el mundo de la música académica, que ya de por sí es un poco extraño a nuestras costumbres (que no debería, pero es así) con caras serias y regañonas, menos gente se va a querer incorporar... Considerando eso: ¡bien por los que paluden mal! (Seamos regañones, pero no tanto. Ayudemos más bien)

    La tocaya que hablaba de los volantes... En el Teatro de la Opera de Maracay los estuvieron repartiendo por un buen tiempo. La idea no es mala.

    Además...

    Hace años que aprendí, sr Díaz, que ud. no es una persona seria. Así que ¿cómo hace uno para no reirse de sus malos humores si terminan en estas cosas?

    Otra Laura — 05-05-2006 10:53:21

  12. Si tan solo esto se pusiera en practica seria fantástico... ojala imprimieran esto en volantes y lo repartieran en las salidas de los supermercados para que la gente se enterara.
    Que buen blog!
    Saludos de un colombiano en Montreal
    Daniel.

    Belz — 11-05-2006 09:47:23


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