Se busca candidato opositor bajo tierra
Las discusiones políticas y ciudadanas sobre las próximas elecciones se mantienen en las altas esferas de los partidos... o bajo tierra. Por eso hay que salir a la calle, o mejor dicho, ir bajo ella para consultar a los electores sobre cómo escoger a un candidato único opositor para el próximo 4 de diciembre.
El escenario fue el Metro de Caracas, estación Parque del Este a medio día.
Pedro Sucre le pasó de largo a un hombre que le pidió 100 bolívares para el pasaje, es un abuelo con carácter que aprovecha sus silencios al responder: “Disculpa que te lo diga, pero no me importa la política. No creo en el supuesto candidato único. ¿Hay alguien que quiera algo más que el poder?”.
Loreida López trae a su nena del preescolar. Mientras le rehace el peinado habla de sus líderes políticos: “¿Llegar a un acuerdo? ¿Pero cuándo lo han hecho? A mí me encantaban mis marchas, después me cansó ver a esa gente sólo frente a las cámaras y sin algo efectivo”. Olga Vergara, su compañera de asiento, vive el camino del consenso opositor desde otra acera: “Después de nuestra victoria al abstenernos el 4 de diciembre, el mensaje es al CNE: tienen que cambiar. Después se demostrará que nosotros somos mayoría”.
Vanesa Arcila votará por primera vez en diciembre. Entre la estación Altamira y Plaza Venezuela hablaba con cinco amigas sobre el viaje de Semana Santa. Llamó “viejos políticos” a los que hoy buscan concertación: “Me comentaron algo sobre probar con candidatos en parejas, pero sería muy pesado hacer una campaña así. Creo que no se necesita un hombre, votaría por una candidata única, eso sí”.
Jorge Calderón sostenía un diario vespertino y tras respirar hondo comentó: “la política está pasando a problemas de mafias y extorsión, así escogerán el candidato. Tendrán que ser muy transparentes si quieren que crea en una elección primaria de nuestro lado”.
El subterráneo siguió su camino... yo seguí el mío para escribir esta tontería que no fue publicada así como hoy la leen, que tampoco es gran cosa.
Si algo necesita la gente es ser escuchada. Escuchada por quienes tienen el poder de las decisiones colectivas. La tristeza gratuita suele ser un asco, y las decepciones políticas, amorosas, personales... suelen ser evitables, lástima que no se venda el elixir encapsulado.
(A la chica que me inquirió por mi identificación política le respondo de forma abierta: a este país no le hace falta que yo sea chavista ni opositor. Y cada vez menos. Creo, y además tiendo a ser exagerado cuando juzgo y darme licencias que no me competen, pero creo que por ahora hace falta que sea o me prepare para ser gente. Me conformo con eso: con el inmenso placer de que me llamen gente.
Por eso me río junto a mis panas chavistas.
Por eso me río junto a mis panas opositores).





