Strike, diputado
Escenario: El diamantino hemiciclo de la Asamblea Nacional.
Juego: Aquel de levantar el brazo, la señal de costumbre, y aprobar leyes. Todo el entramado legislativo de nuestro país depende del trabajo de unos funcionarios que levantan el brazo como un periscopio que dice ver el horizonte que nos espera.
Tres palabras del parlante -> Jugadores levantan la mano -> Aprobado
De pronto, se discute alguna palabra.
Consulta a l@s diputad@s, que están al bate.
msñnsn en el parlante
y... aprobado.
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Frente a la Asamblea hay una tiendita de chinos que vende frutos secos. Son los sutidores permanente de l@s diputad@s que pasan las tardes entre papeles, brazos levantados y cascarillas o bolsitas crujitentes de chucherías.
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Empieza el juego. Allá los que hablan, aquí los que aprueban. Los movimientos de ayer son inercia hoy. Brazos y hombros están calentados contra alguna contracción. Calistenia para los periscopios. Algún celular repica (¿llamado de los votantes?)... e inicia el maratón de aprobaciones de cada sesión.
Pero los ponches abundan, no crean que no.
Pude ver a más de un@ levantando el brazo por cada murmullo que sentía en sus oídos. No recibía un trofeo, no era ganador del clamor popular, no estaba en un ring de boxeo (digo yo), pero levantaba el brazo sin que hubiese lanzamiento.
¡Strike, diputado!
Lo mejor es verlo voltear a los lados para ver si alguien vio su coreografía sin sentido.
"¡Ponche! ¡Strikeout!", sueño que le gritará el parlante.

Pero no. Es tarde y sólo quedan sobre la mesa:
Papita - Maní - Tostón





