Harry Potter 6
Vamos, que es difícil comentar un libro respetando a los lectores que aún no lo han devorado.Pero ayer terminé el libro sexto de la serie de JK Rowling y quedé con ganas de comentar, de cafés, de sentarme otra vez con carajitos de entre 10 y 60 años a discutir lo genial que puede ser una historia con la que de alguna forma, sus lectores hemos crecido.
Harry Potter y el misterio del príncipe, un título colocado para diferenciarlo de la edición pirata que circula desde hace meses por nuestras ciudades, viene en tapa negra, con faz oscura, color tinta y miedo nocturno. (esta portada del gráfico es la edición inglesa)
Harry ha crecido, ha pasado por las muertes de varios cercanos y empieza a tomar decisiones de adulto, como ser un solitario que libra sus propias peleas, pero que cuenta con amigos que las pruebas no dejan atrás. La trama se hace más compleja, pero también más concisa. Demuestra que la autora aplicó bastante economía narrativa, cuenta lo mínimo necesario para llevar una historia adelante, darnos pistas para conjeturar junto al personaje (o alimentar las ideas que nos acompañan desde el primer libro) y mantener el misterio de las pequeñas secuencias de cada capítulo.
El quinto libro, la Orden del Fénix, contiene una trama más larga, pero transitoria para llegar a este penúltimo episodio de la saga. Igualmente, aprovechando que la obra se ha desarrollado junto a sus personajes y sus lectores (uno de los méritos de la obra Potter), se sumaron aristas como la política y la justicia que hacen más complejo (por lo tanto realista y seductor) todo el submundo potteriano.
Ya no es sólo un chico en un colegio de magos. Es una sociedad que coexiste con la otra no mágica, una sociedad que también tiene instituciones tambaleantes, medios de comunicación deficientes, "ataques terroristas", tráfico de influencias, problemas de racismo... y que sin embargo, no se aleja de la óptica juvenil inicial.
Los personajes estrechan relaciones (este sexto libro es el que más parejas contiene, las hormonas no están de lado entre tanto hechizo y poción), tienen dinámicas propias que no giran exclusivamente en torno al protagonista, creando una visión más panorámica de todos os acontecimientos, y sin embargo, cada una de éstas son complemento directo de la historia central.
Datos impasables. La relación Potter-Dumbledore sigue totalmente movida por el acuerdo de acabar con el mal. Dumbledore funge de verdadero maestro de la vida para un chico huérfano destinado a llenar el próximo libro de la serie (para los que atacan a la obra de netamente mercantil).
Ambos trabajan desde la inferencia de pistas, la interpretación de cada paso del enemigo, y la revisión histórica que les permitirá unir las piezas del rompecabezas Voldemort. Es apasionante cómo la novela policial de buena trama se inmiscuye en la prosa de "el misterio del príncipe".
Y además se nos revelan muchos móviles que hasta ahora sólo habían permanecido en el "Dumbledore sabe algo que los demás no". Por esta razón, el libro logra atrapar aún más a los lectores, haciéndolos partícipes de la persecución y, en este caso, la comprensión del alma del mal, sin engaños, sin fantasía a pesar de la magia.
Finalmente, se reafirma que la tesis central de toda la obra es la fuerza del amor (pasó febrero y nos dejó tema para rato) y la confianza que cada uno de los personajes pueda desarrollar. Es una obra de construcción masiva, si vemos el panorama social de la media de los lectores de esta obra. Una obra que puede hablarles a los chicos sobre la muerte, el miedo al otro, la violencia y la identificación de esperanzas internas para seguir adelante. De frente, sin tanta paja, con un lenguaje que le permite grandes ventas y ganancias a sus creadores.
Pero crean, cada niño o niña lectora (incluyo los niños internos) sale más beneficiado de contar con obras así para afrontar mundos como éste.
(en el país de los equivocados se debatió algo más interesante aún sobre Harry Potter)
Blogalaxia: Harry Potter
Technorati: Harry Potter





