Humor de cuidado
Humor, libertad de expresión y protección al menor en Venezuela.
(miren con lo que se estrena la sección Lenguaje)
Las cosas van de esta forma:
El politólogo y humorista Laureano Márquez escribió en noviembre pasado su tradicional artículo en la primera plana de los viernes en el vespertino Tal Cual. En esa ocasión lo dedicó a la hija menor del presidente de la República: Rosinés Chávez, como personaje mediático y miembro significativo del imaginario quintarrepublicano. Aquí el artículo. (los gráficos no pertenecen al autor).
A partir de ella vemos que desarrolla una serie de argumentos de tono satírico político, haciendo pasar en una carta de navidad a la hija del jefe del Estado una serie de peticiones de un ciudadano identificado con "los que no estamos de acuerdo con él (no te asustes, cada vez somos menos según las estadísticas oficiales)".
Resulta que el Consejo de Protección del Niño y del Adolescente, revisando la normativa contemplada en la Ley Orgánica de Protección del Niño y del Adolescente (LOPNA), consideró que se estaba violentando la ley y abrió un procedimiento administrativo contra el diario y el autor.
Así respondió hoy el director del medio, Teodoro Petkoff.
El asunto sigue y una de las peticiones del Consejo de Protección fue que se sacara de la web el artículo en cuestión (de hecho, hago link a una página externa a ésta y al medio donde fue publicada originalmente, no es librarse de responsabilidades sino hacerles ver a los Consejeros que esta diatriba levantará la curiosidad de todos los ahora interesados).
Si los miembros del consejo no han indicado explícitamente en qué parte del artículo original se rompe con la normativa de la ley, me parece justo que la ciudadanía (no me importa con quién comulgue) juzgue también, y públicamente, un hecho lingüístico. Cuando gran parte del conflicto venezolano se ha potenciado a través del discurso, viene a ser una carta escrita a una niña, con lenguaje llano y magistralmente pensada para dobles y triples lecturas sencillas.
La reconstrucción interpretativa de las ironías está signada por la intencionalidad de su autor y la capacidad de sus lectores (entre otras cosas, dialéctica).
El hecho es que el escenario de una denuncia de sesgo en la libertad de expresión se mueve en dos líneas, un texto que supuestamente atenta contra la imagen y la moral (porque ni siquiera fue físico, son palabras y no garrotes o hambre, lo que el autor le dedica) de una infante; y por otro lado una afrenta política jugada igualmente en el terreno mediático.
Si es la niña la que está violentada, debe revisarse con transparencia el proceso administrativo a seguir, e igualmente debemos pedir que se revisen (en paralelo) todas las demás denuncias que pudieren afectar a todos los niños de este país. No puede ser que la hija del primer mandatario tenga preferencia en la cola de niños afectados por tantos problemas (empezando por la privación de derechos esenciales como salud, educación, vivienda y padres responsables... qué sé yo, protegerlos de las garras de humoristas malintencionados comeniños). Hay un asunto de imagen pública que debe ser discutido a fondo para que su aplicación no sea a discreción y dirigida a "adversarios políticos", las sutilezas del poder me crean sospecha.
Si el asunto es directamente con el humorista, y se está buscando una vía para que al menos no meta un gol con la ironía (tampoco es que todo vale en esta "guerra", como la han calificado voceros de ambos sectores), entonces dirijamos la vista hacia los límites de la libertad de expresión. Hay que reconocer que utilizar a la nena es una estrategia discursiva que permite meter contenidos latentes... velados... dicho en criollo: "meterlo de ladito". ¿Y no es eso lo que hace el humor?
Hay cosquillas que no dan risa... pero la pluma de Laureano es reflexiva antes que cáustica, nos invita a pensar y sonreir, antes que lanzarnos a la calle a gritar por algún bando dispuestos a acabar con el otro.
¿Saben qué? En el país de Laureano, en el país de Rosinés, Laura, Alejandro y otros chamos cabe más gente que en el país diseñado por cierta cúpula conservadora que plantea hacer loas al Gobierno antes que al Estado, que sí le spertenece a todos. En ese país, me consta, aún se sabe reír de buena forma, con ternura y como un acto de amor hacia el otro...
Espero por las acciones del otro país planteado, el de las leyes discrecionales.





