Carlos Monsiváis
Cronista no es la palabra, escritor tampoco es suficiente, irnos a la etiqueta de Científico Social podría sonar un poco engolado, aunque me gusta esa de PoetaCantanteyLoco, pero llevada en letras a otra dimensión: la del ritualizador.¿Periodista?: sí, claro. Una nueva forma de serlo. O tal vez una vieja escuela que en medio del caos actual puede alejarse de lo mundano sólo asumiéndolo como parte de la verdadera vida. Ante todo, Carlos Monsiváis es un tipo con una lupa bien pulida en ácido y un filtro de amarguras con espejito desmaquillador que puede convertirnos mil cosas en sonrisas.
Lo siento, pero no lograré que en este post me quepa Carlos Monsiváis. Tampoco puede pretenderse tal tarea. No es un hombre que trabaje sus textos desde los géneros puros y duros, sino desde la calidad. No trabaja sus ideas desde la torre de marfil del investigador sino desde el cotidiano que tocamos también nosotros y tal vez no sabemos sentir. En alguna frase de Withman está: contengo multitudes. Y eso mismo dice Javier Aranda en su artículo publicado en La Jornada: "Su nombre es legión, multitud, coro. Y sin importar la trama de la de la historia que nos cuenta el escritor, la multitud aparece aquí y allá: adorando al niño Fidencio o a la Virgen de Guadalupe; haciendo olas en un estadio de futbol o rescatando sobrevivientes de los escombros de un sismo; protestando por el desafuero de López Obrador o por la poca seguridad que se vive en el país. (...) La vida menuda de las personas es el corazón de la multitud y el detonante de los grandes cambios."
La casualidad me ha hecho invocar a este autor mexicano en las últimas semanas. En algún momento supe que una amiga que hasta bailó con él podría prestarme algunos libros más (lo siento y lo repetiré mil veces: LOS LIBROS SON CARÍSIMOS EN ESTE PAÍS). También fue invocado esta semana que se conmemoraron los 10 años de la partida de Cabrujas, al equipararse la labor de ambos para trabajar con distintas expresiones culturales y ser brillantes en todas, para poder mandar a la mierda ciertas cosas, y para tener la entereza suficiente de luchar por lo justo (por muy obvio que sea) en cualquier terreno.
Conseguí de él una selección de textos, casi 500 páginas llenas de entrevistas, artículos cortos, ensayos y demás. Las pongo a disposición en Lecturas Descargables. Seguro hay alguna que te sirva para este momento: siempre es bueno leer a la gente sincera, a los hombres y mujeres sensibles... imagínense: a un tipo capaz de verse a sí mismo, con sus circunstancias e incetidumbres y decir:
"o ya no entiendo lo que pasa o ya pasó lo que estaba entendiendo"





