Lo siento, ¿100tes incomodidad?
Disculpa si te hice sentir mal, querida, es que no pude avisarte que venía a hablarte del mundo. Disculpa que te avise de pronto que la realidad estaba allí, que tiene luces y costras, que nos bastaba abrir los ojos y quererla ver. Y disculpa mi tonito de alegría, no es que esté sobrado en la materia ni que vengo a darte clases: es que yo también me acabo de dar cuenta de lo mismo.Sé que en parte te hago dudar, pero yo tampoco tengo las respuestas. En el fondo creo que si tú y yo vamos conversando en el camino algo se nos puede ocurrir, caso contrario, nos divertiremos más antes de caernos al vacío. No sé tú, yo prefiero ir viendo el camino mientras converso contigo. Es hermoso verte y sentir además que todo lo que nos rodea es tanto una excusa para vivir como para contarlo.
Hablo contigo porque sé que donde interactúan dos personas el conflicto surgirá de alguna forma, y eso me encanta. El conflicto no se niega porque es inherente a la condición humana, y debe asumirse como invitado obligado a la charla, es el sabor del asunto.
Alguna vez una moda dijo que todo era comunicación en este mundo, que lo no comunicable simplemente no era. Y quizás otra moda diga que todo es negociación, que para la democracia y la justicia toda relación debía ser un conjunto de negociaciones. Y ¿sabes? así funciona cada átomo en este mundo: con toda su energía puesta en orden para formar materia es al final muchísimo más que su simple suma de cualidades. Me parece simple. Es como decir que un beso es mucho más que sólo dos pares de labios, tal vez así se entienda que camine contigo. No puedo ayudarte si primero no te comprendo, y no te comprendo si primero no me pongo en tu lugar.
¿Que es incómodo hablar de víctimas? ¿Que es difícil soportar tantas malas historias? No sé, pero no todo tiene que ser malo, una gran odisea del fracaso, no si sabes contar el cuento. En el fondo toda víctima tiene una historia que contar. Tú misma... y yo. Prefiero estar aquí abajo hablándolo que andar con un fusil al hombro. Ya bastante gente probó hacerlo antes, con más razones (peores y mejores) que yo y solo en parte lograron que hoy estemos en este diálogo con las manos descubiertas, aunque ellos consiguieran la muerte o la pena. Prefiero tocarte y escribirlo antes que dispararlo.
Es mejor andar en el camino (caminando o a un lado, como Fito Páez) que alquilar una habitación en el hotel de los críticos para ver desde su balcón cómo los demás se arriesgan a caer por el precipicio.
Yo no sé aquí quien fue, tampoco lo ando buscando. Pero sí quiero que me ayudes a tejer relaciones buscando hilar fino, desatando nudos y logrando un entramado armonioso entre ciudadanos, estado, derechos y demás actores. Que la violencia sea nuestro cotidiano no es un deseo sino una realidad que debemos asumir y ver de dónde viene o cómo la producimos. Que la polarización nos haya entrincherado aquí y allá no me importa a la hora de saber que junto a ti unos versos sencillos nos hacen mucho más que dos.
Tal vez eso busque tratando de incomodarte sin querer: hacer que te alegres un poco cada vez que unos versos sencillos nos expliquen. Tal vez sólo sea eso, estamos buscando la palabra pequeña o la gran narrativa que logre contarnos cómo este país se va al demonio, o por el contrario, como nos ponemos de acuerdo para salir de ésta. Mejor aún, lograríamos bastante si aquí, en este rinconcito que conseguimos para ser cómplices, acordamos cuál es el monstruo y nos libramos de él. Ya verás que con él, un pedacito de nosotros también se perderá, pero es un precio que pago tan sólo por ponerme de acuerdo contigo en algo.
Quizás hoy me puse tontamente meloso, pero de tontos está lleno el mundo, y te tocó toparte con éste. Ojalá no te hayas equivocado. Sabes que estás invitada... Hoy estoy leyendo El principio Esperanza y te me haces un nudo en la garganta. Además, con este son 100 escritos acá... y era bueno saber de dónde veníamos





