De fotos y militares
Papá no es periodista. Es sólo un fotógrafo de casa. De los que le alegra la vida a la gente congelándola(nos) en un trozo de siempre. Una vez le dije que cada foto me parecía una bofetada a la muerte, una linda forma de burlarnos de ella. Y él sigue tomando fotos, atrapándonos para jugar a ser hijos que crecemos pero dejamos huellas.
El hecho es que hace muchos años estaba con su cámara en un partido de fútbol tipo feria que organizaron unos amigos para un domingo. Toda un verbena en el pueblo de aquellos ochentas que no vuelven (menos mal). Él estaba con lo suyo, entre los "atletas" y el gentío, cuando llegaron unos militares y sin dar explicaciones dijeron que aquella reunión no estaba permisada y debían "decomisar" la cerveza. Sólo eso, los militares acompañanados de unos policías, en un acto conjunto para salvar al pueblo del alcohol, fueron a llevarse la cerveza. 50 cajas que cargaron en los camiones. Ellos también debían pasar su domingo, ¿no?
Mi papá tomó algunas fotos y un milico lo vio. Al parecer, está prohibido fotografiar "procedimientos legales" y sin más, se lo llevaron.
Ni cuenta se dio mamá de la visita que tuvo que hacer papá a la comandancia. En algún momento del traslado, veló el negativo y respiró hondo.
Llegar, pasar al cuartito oscuro del fondo, esperar varios minutos y de pronto entra el típico fortachón bigotudo comandante de tal y cual.
-Dice el cabo blablabla que usted tomó fotos del procedimiento.
-No. (con ese estómago apretado contra la silla)
-Ajá, entonces usted dice que mi hombre mintió. ¡A ver! Que venga el Cabo.
-Sí, mi comandante.
-¿El señor les tomó fotos mientras ustedes procedían?
-Sí, mi comandante.
-ok, váyase.
(Quedan los dos solos en el cuarto, el milico se arremanga y da vueltas por cuarto. Lo ve a los ojos y grita)
-¡¡Ajá, ahora yo quiero saber quién carajo te va a tomar la foto a ti cuando yo te meta una patada por ese culo!!.
-......
-¿Dice usted que no tomó ninguna foto?
-(voz mínima) no...
-Ok, ¿sabe qué? Váyase, y si en alguna mis hombres salen bonitos me la manda, para ponerla en la cartelera de la oficina.
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Eso le pasó a mi papá en los ochenta. Hoy en día igual uno puede verlos haciendo peajes en la vía Charallave-Ocumare. A un camión le quitan dos gallinas, a otro 80mil bolívares, a otro unas cajas de cerveza. Aunque claro, uno no sabe si hoy en día, por denunciar-ver-fotografíar-contar-reportear-postear cosas así, le pueden dar a uno una patada por allá o algo más.
Hoy me dice un pana: "¿Qué piensas de lo que pasó en Últimas Noticias?"
y yo no estaba enterado, tenía hasta otro post escrito, pero el cuento está de la patada... y uno no sabe en qué puede parar.
Esto es reportar procedimientos físicos, es decir, visibles y en público, violentos y descarados. Nada más, los excesos en su conducta como "violencia legítima de Estado", que es lo que representan los organismos de seguridad. Entonces cómo actuarán los militares cuando lo que se denuncie sea un cheque, una partida, una concesión, un terrenito, una embajada o cualquier otra cosa.
Sí,
Las fotografías, dentro de la poética hogareña, son una bofetada a la muerte. Pero en el periodismo son una bofetada al sistema y a la injusticia. En sí mismas no son la verdad, pero ayudan a construir la realidad o al menos dejarnos huellas para seguirla y entenderla.
(sigue el debate poético sobre la libertad de Expresión. Ver a Maiakovsky en K-minos)





