¡Uh, ah! ¡El primo no se va!
Hyk es mi primo, la semana pasada escribía algunas cosas sobre su regreso a España, sobre la impresión que se puede llevar y el cómo lo ha tratado su país después de años de ausencia.
Pues eso fue el miércoles. Lo despedimos, y se fue al aeropuerto.
¡¡Y todavía hoy no ha salido del país!!
El primer día hubo una sobre reserva del vuelo. Muchos se quedaron en tierra.
El segundo día logró embarcar, aceptaron sus maletas y el otro primo abordó. A él lo pararon en inmigración: "señor, usted es venezolano, debe presentar el pasaporte venezolano, no el español".
Mi primo, como yo y casi toda la familia, tiene doble nacionalidad. Pero él se fue hace más de 10 años y pidio la baja consular. Obviamente, no tiene papeles venezolanos ya.
"No, así no sale".
Total que lo marearon, le dieron vueltas, llegó a la puerta del avión y no lo dejaron abordar. Luego... lo que se esperaba. Al parecer un funcionario pide 300 euros por dejarlo pasar de inmigración. Luego aparece uno, el jefe, que lo hace pasar a su oficina, le dice así:
"¿Sabes qué? a mí no me gusta España, y tú no te vas".
Luego se entera de que el tipo que pidió los euros de soborno fue el mismo que le dedicó esas palabras patrias en la oficina. Cuando este funcionario se da cuenta que por un lado hizo un comentario de asqueroso orgullo y por el otro el de corrupción, se quedó con el orgullo. Han rebotado a mi primo en el aeropuerto internacional de Maiquetía. Hay que sacarle los papeles venezolanos. Es la ley. Y ojo, ya había perdido el vuelo dos veces, si no sale esta semana pierde el pasaje.
Bibliotecas enteras se han llenado con crónicas sobre cómo sacar documentos de identidad en Venezuela. Es todo un paseo en montaña rusa sin cinturón y con rueditas cuadradas. Piden la cédula, y claro, no la tiene. Hacen todo un juego de malabares para lograr una vieja fotocopia y pasan por la misión Identidad donde flamantemente le sacaron su cédula bolivariana. Ya, al menos, es venezolano con todas las de la ley. Ahora el pasaporte.
Señores, en Venezuela la corrupción se acabó... para el que no puede pagarla. Tú decides: o le pagas 300 euros al hdp de inmigración porque le dio la gana dejarlo en tierra, o te bajas con 700mil razones de peso para que te saquen un pasaporte en tres días sin problemas: tú decides.
De otra forma, se queda en tierra, el sistema perverso y la cultura de quienes lo tienen bajo su cargo es así.
Entonces, saco la cuenta: le robaron sus papeles, celular, cámara y bolso, se accidentó en un hueco, asesinan a un familiar lejano, robaron a otro de sus tíos (eso fue el viernes, lo supe hoy), un funcionario público le dice de frente que odia a España y que él no salía del país, luego intenta hacer dos madrugadas de colas por un pasaporte y termina pagando 700mil... además, la novia (shhh) está esperándolo en España, él le tenía una sorpresa que tiene que esperar. Su empresa (la que montó allá y dirige) tiene una semana parada. Sigue varado de este lado del charco como un extranjero en su propio país o como un venezolano que cometió "el pecado" de vivir en el extranjero.
Repito, está en lista de espera por sus papeles y luego por su puesto en el avión, si no se va el viernes se queda en tierra.
No sé que parte de esto me recuerda a la película La Terminal, de Tom Hanks, cuando él grita ¡Krakozia, Krakozia! y le dicen que ya ese país del que se fue no existe.
Ojo, no digo que esto antes estuvo bien y ahora mal... sino que en Venezuela algunos levantaron la olla, salió el mal olor y se metieron adentro para pudrirse un poquito. Que les vaya bien.





