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Periodismo de Paz ECS-UCV

04-09-2005 17:37:25

Un fantasma con el diablo en las manos

Categoria: 05. ActualidadLuisCarlos

A cada quien lo acompañan sus fantasmas –narra Enrique Enríquez en su obra de teatro-, por eso los invito a que ahora cada uno se cuente su propia historia, su propio cuento de fantasmas…” (y aquí voy, Enrique):

Este es un cuento corto. Chico conoce a chica. Ambos tienen casi 14 años. Escenario: la playa. Escenarios: la playa de día, la playa de noche, la playa al amanecer y el rostro de ella viendo la playa a cualquier hora. Todo escenario es bello en los ojos de la protagonista. Como toda temporada en la playa, está sujeta a puentes, vacaciones, ocasiones especiales… esto hace de cada encuentro una exploración distinta. Las temporadas pasan y junto a ellas, chico y chica crecen a su forma… a esa edad, como en cualquier otra, se crece, sólo que con más velocidad. Cortito. Playa en la lengua de chico significa excusa. En la lengua de chica significa complicidad. Por eso nada puede ser mejor. Son las temporadas de los abrazos, de las eternidades, de ritmos de olas que pasan ante-bajo-con-contra-desde-entre-para-por-según-sobre y tras dos cuerpos que no se dejan escapar uno a otro, fugados en su libertad.
Más cortito aún. Chica muere sin explicaciones. Desaparece. Casi 16 años, un aneurisma. Hija única, sus padres, también sin excusas ya, deciden irse de la playa y volver a su Israel natal. Hasta nunca, nunca nadie se despidió, en esta historia chica y chico no se despiden. Sin embargo, chico está condenado a seguir creciendo, afortunadamente. Para ésta y todas las ocasiones su historia de fantasmas permanece allí, en ese momento y lugar. Los padres se fueron de la playa, pero dejaron allí los mejores momentos de la vida de su hija, con chico. Es una historia de partidas, mucho allí se fue, pero las olas siguen volviendo a la costa, y chico también. Entrar al mar es ser abrazado, mil y una veces abrazado. Pero entrar de noche jamás, de noches el abrazo es más fuerte, una dulce tentación, una fuerza que absorbe y hace saber a chico que nada bueno hay allí, por eso no se deja vencer. Por eso de noche no entra al agua. Ya no.

Enrique Enríquez y sus propios cuentos de risa y susto, su voz en escena, su clarividencia y otras artes pueden ser vistos en las tablas del Caracas Theater Club, subiendo para el Urológico San Román (más allá de las Mercedes), viernes-sábado y domingo hasta fines de setiembre. No dejen de ir. El regreso al mito hablado en torno al fuego siempre es un placer. Nuestras historias de fantasmas y aparecidos nos enriquecen.
(¡¡Y vaya sorpresa!! Su primer cuento está recreado en mi Charallave)

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Comentaron en PdP

  1. Como dicen...corto, corto, corto, pero bueno, bueno, bueno

    Phases Moon — 06-09-2005 10:14:24

  2. Un maravilla de cuento!

    Gracias.

    Enrique Enriquez — 07-09-2005 12:45:15


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