Auxilio, se robaron el telón
No sé en qué momento, alguien se robó el telón en la política venezolana. No sé si antes (no lo creo) había una especie de respiro, incluso los actores pasaban a camerino y el público murmuraba entre sí. Sube el telón y seguimos con la escena, cada uno con la máscara que había elegido, jugando a ser otra cosa. Para que luego bajara el telón y el universo se reordenara en un azar que jamás nadie ha intentado comprender y siguiera el espectáculo.
Pero alguien se robó el telón. Tal vez fuimos nosotros que nos cansamos, por eso ahora incluso subimos a escena, quisiéramos participar (gente y periodistas). Los vemos en las tablas haciendo pis en una esquina, mentándose la madre, lamiéndose las heridas y poniéndose otras máscaras... todo con una naturalidad que espeluzna.
Llegamos a una especie de utopía del teatro y la representación de la vida, un hiperrealismo de la podredumbre en la imagen pública. No hay guiones (es decir, sí los hay, pero vemos cómo lo escriben), las escenas no van una después de otra, sino a su antojo, como el maíz inflado. El periodista, obvio, no sabe a dónde mirar, todo sucede a la vista de todos, con la mayor iimpunidad. Uno sabe que roban, que afanan, que conspiran... que mienten. Por eso algunos le hacen el juego.
En esta obra de teatro, se nos ven las costuras... y qué bueno es eso.





