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Periodismo de Paz ECS-UCV

27-06-2005 20:13:10

Ley de acceso a la información


A ver, resulta que tenemos leyes que ya contemplan como un derecho de la ciudadanía el acceso a la información pública. Sin embargo, tenemos un Estado que jamás estuvo estructurado eficientemente como generador de información, ergo, hoy tenemos un gobierno cuya cultura de acceso a documentos no está nada desarrollada. Después de la época de intensa polarización política, cuando la información era (sigue siendo) un garrote de trinchera, las fuentes oficiales, de partidos políticos y demás organismos se cerraron… hoy es una costumbre añeja que debemos acabar.
Podemos sumar que esta estructura informativa (cifras, datos, estadísticas, reportes, minutas, presupuestos) está resguardadas por civiles o militares que se niegan rotundamente a declarar, salvo que sea un desmentido conveniente.
En conversaciones con figuras estadales, aparece el argumento de la estrategia política, como si el hecho de que la sociedad sepa algo verídico fuese algo que estorbara ciertos intereses o que pueda ser usado por “intereses foráneos”. Entonces, ¿el hecho simple de que el poder sea ejercido por quienes fueron legítimamente electos les otorga una confianza sin límites para tomar decisiones que nos afecten a todos? ¿Dónde queda en esta ecuación la opinión pública, el consenso social (o mejor, la gerencia de disensos) y la transparencia con los funcionarios públicos?
De igual forma, ¿Dónde están los datos de financiamiento de los partidos políticos? ¿Cómo conseguimos los datos precisos de financiamiento publicitario y estructura de propiedad de los medios de comunicación?
Entonces, una Ley de acceso a la información en Venezuela podría ser una herramienta más para exigir cuentas claras, una obligación de los entes públicos para con sus ciudadanos (y los periodistas, como mediadores). No obstante, una ley más de gaveta no nos será suficiente, necesitamos una cultura de la información, una cultura de los datos veraces, confiables y oportunos. De funcionarios responsables de sus actos y, por lo tanto, de sus declaraciones, y de periodistas capaces de usar ésto en favor de la sociedad, no de otros intereses. ¿Comprometidos con la democracia? ¿Cómo?

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