Preocupados por saber pensar
Si algo preocupa de la situación venezolana es la poca capacidad que hemos tenido para analizarla y enfrentarla en términos de construcción. Es difícil ponernos de acuerdo en esta Babel. Ni siquiera para decir si está estancada o no. Tenemos dos discursos, dos formas de escribir la historia reciente... y por supuesto, de sentirnos -representarnos- como sociedad. Digo dos discursos porque son los "dominantes" y mutuamente excluyente, marginando incluso los discursos que se puedan (podamos) articular desde terceros sectores.
Resumo este post en una cita de Jesús Martín-Barbero, intelectual colombiano, extraída de su escrito "Colombia: ausencia de relato y desubicación de lo nacional" de un libro llamado Imaginarios de nación, bastante citado, también, por nuestro profesor Marcelino Bisbal:
"¿Cómo responsabilizarnos entonces de nuestros errores y nuestros fracasos si no compartimos el discurso en que podríamos nombrarlos? ¿Cómo compartir duelos si ni siquiera podemos llorar juntos? Que es aquel mínimo sin el cual no hay comunidad que subsista. Ahí radica la gravedad última de una situación en la que hasta la lectura que de ella se hace la clase pensante, los intelectuales y las ciencias sociales, en lugar de contribuir a tejer convergencias tiende aún a fragmentar y polarizar la sociedad, ya que no hemos logrado poner en común una lectura en la que sea posible dirimir hasta dónde llega lo tolerable y comienza lo intolerable. Los intelectuales no estamos proporcionando a este país una lectura de la situación -no confundir con coyuntura- que ayude a la gente a ubicar su cotidiana experiencia de dolor tanto como los retazos de sentido que alientan nuestra esperanza".






Cuaderno de Notas — 2005-03-16 06:50:04