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Periodismo de Paz ECS-UCV

14-03-2005 15:02:43

Triángulo del Conflicto según Galtung


Ya vimos anteayer el triángulo de la violencia, en el que se diferencia la violencia física de la estructural y la cultural (simbólicas). Ese es una aproximación para analizar parte de los escenarios de la vida diaria, pero no puede intentar reducirse sólo a eso.
Hoy veremos el triángulo del Conflicto, otro esquema de análisis pero que ubica a las personas, colectivos, instituciones y grupos que actúan dentro de esos escenarios, es decir, nosotros.
El primer vértice lo constituyen los actores del conflicto: todos, absolutamente todos, hasta los que no actúan (que es una forma de incidir en los cambios sociales). Aparte del quiénes son, cuáles son sus intereses y cuáles son sus posturas
El segundo eje se traduce a las actuaciones de los actores: qué hacen, qué acciones toman, cómo se manifiestan, qué dicen...
El tercer eje y más interesante para el análisis es el de las contradicciones. Es aquí donde se estudian las diferencias entre el pensar y el hacer, el ser y deber ser de cada uno de los actores, las posiciones y actuaciones legítimas o ilegítimas que han llevado a la práctica. Estas contradicciones son el motor de la historia (teoría de Galtung y escuchado hace poco en una entrevista radial a Eduardo Galeano). En sí mismas no son malas sino que son el reflejo de nuestra condición humana, inherentes al alma y la conciencia, a nuestros criterios. Pasan a ser dañinas cuando estas contradicciones construyen espacios de violencia que no son mediados a tiempo... así se relacionan los dos triángulos referidos.
Mientras más personas estén inscritas en el escenario en pugna mayor será el tamaño y la complejidad del asunto. No es lo mismo una ruptura de pareja o una discusión familiar que una guerra continental o religiosa.
Así, identificamos facilmente en nuestro día a día cómo las contradicciones en nuestro proceder colidan con la vida en sociedad. El lío de pasarse una luz roja o colearse en un banco, hasta temas mayores como la delincuencia, la corrupción de los poderes o la traición a la ética profesional (de un médico, un periodista). Y más, y más.
"Militares pidiendo desobediencia civil a civiles que les obedecen", o "civiles conformando comandos tácticos claramente militaristas"... (Espero que les suene)

¿A qué viene todo este asunto? A identificar a los periodistas también como actores del conflicto venezolano. No sólo como víctimas o dioses, sino como personas que cumplen con un rol (aún medio indefinido) y que su actuación hasta los momentos ha sido constructora de escenarios de paz o escenarios de confrontación... dependiendo de quien hablemos. La idea es que los profesionales del área no sólo puedan comprender los distintos tipos de violencia que pueden legitimar o impulsar (también mitigar) con su trabajo. Sino identificar dentro de su propia práctica las contradicciones que conllevan a ello. Ser concientes de su papel y su representatividad en estos nuevos tiempos. Nada más...

Con este post y los anteriores, sentamos un poco más de base teórica para todo lo que viene.
Por ahora... ¿el periodista debe ser un juez, un observador o un participante del diálogo público? ¿Qué actuación debería tomar?, ¿Y los ciudadanos? ¿Y los poderes? ¿Y los políticos?
Hablando se entiende la gente ¿no?

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Comentaron en PdP

  1. entonces espero por vuestro contenido. La propuesta me interesa. Aqí en Europa ves muchos de esos conflictos muy tapados... los periodistas deberíais tomaros ese trabajo de dar voz a quienes no la tengan.

    Gunder — 17-03-2005 16:10:19


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